Volver al blog 3 de marzo de 2023 · Por Darío Moreno i Lerga (alcalde de Sagunto)

La sostenibilidad es futuro

La sostenibilidad es futuro

¿Qué es la sostenibilidad? ¿Qué entendemos cuando algo es sostenible? La RAE dice que sostenible es todo aquello que se puede mantener a lo largo del tiempo sin agotar los recursos, pero parece claro que el concepto sigue evolucionando y expandiéndose. Por eso considero un acierto que la sostenibilidad sea objeto de debate en este llibret, porque los puntos de vista sobre esta corriente son diversos. Definir el desarrollo sostenible se presenta como una tarea difícil, que incluye por supuesto el medio ambiente o las energías renovables, pero también la sostenibilidad social, como tener unas mínimas condiciones laborales o una vida digna para las personas. Por eso podemos afirmar que la sostenibilidad y el desarrollo sostenible del planeta son uno de los grandes retos a los que se enfrentan las sociedades del siglo XXI. Porque, sin querer ser catastrofista, si no aplicamos la sostenibilidad a todos los campos de nuestra vida, el futuro estará comprometido.

Actualmente la corriente que impera, por suerte, es abogar por una economía sostenible, un desarrollo sostenible, una industria sostenible, una sociedad sostenible e incluso unas fiestas como las Fallas sostenibles. El adjetivo sostenible siempre es bienvenido en un plan estratégico, porque implica un equilibrio que permite el crecimiento económico a la vez que se respeta el medio ambiente y se favorece el bienestar social. Implica una conciencia sobre el impacto de lo que hacemos y la necesidad de poner en marcha medidas compensatorias. Pero hay un peligro: al querer que todo sea «sostenible», podemos hacer que se quede en una palabra vacía, traicionando su verdadero significado. Solo será real cuando no sea únicamente un adjetivo, sino una actitud y una manera de hacer. Así conseguiremos un auténtico mundo sostenible.

Al planeta no le salen las cuentas si cada año agotamos los recursos y ponemos en peligro nuestro entorno. Por eso hay que lograr la sostenibilidad, pero esta meta común necesita la implicación activa de las personas, las empresas, las administraciones y los países de todo el mundo. Por ello, el primer objetivo no es otro que conseguir una sensibilización global, entendiendo que vivimos en un planeta interconectado, que nuestras acciones afectan a los demás y que las decisiones que tomemos hoy repercutirán en las generaciones venideras.

Desde el Ayuntamiento de Sagunto, la administración local, defendemos un modelo de ciudad sostenible; por eso estamos aplicando la Agenda 2030 y avanzando en la consecución de los ODS. Estamos potenciando las energías renovables, que suponen la reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera, y actualmente trabajamos en un proyecto de renovación del alumbrado público para hacerlo más eficiente. También hemos instalado placas solares en algunos centros educativos y estudiamos ampliarlo a más edificios. Y colaboramos con ASECAM y la UJI para desarrollar un estudio de sumideros de CO2 para las empresas e industrias de la ciudad. Igualmente hemos elaborado el PACES (Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible), que nos permite establecer una hoja de ruta a seguir en materia de energía.

Pero aunque la administración deba ser ejemplarizante, es necesario que todos los agentes tomen conciencia. En el estudio que realizamos se demostró que el 1% de las emisiones de CO2 a la atmósfera provienen de la administración local. Eso significa que el alumbrado público, el transporte municipal o el consumo energético de los edificios municipales (ayuntamiento, instalaciones deportivas, auditorios, colegios, etc.) solo representa el 1%. Todo el resto proviene de las empresas, la industria y los particulares. Por eso, si de verdad queremos ser sostenibles, todos debemos aplicarnos la lección.

¿Y qué porcentaje ocupan los demás agentes? La industria es el agente que mayor porcentaje de CO2 vierte a la atmósfera, con un 68%, y por eso es imperante que realice una transición ecológica. ASECAM está jugando aquí un papel clave, recopilando todas las iniciativas de cada empresa y poniendo la información en común para asegurar que no sean pasos aislados, sino actuaciones globales. El mejor ejemplo es el gran proyecto del valle del hidrógeno que, si finalmente se aprueba, nos convertirá en un referente nacional de la transición energética. Y precisamente por todo esto, un gigante como Volkswagen ha condicionado la instalación de su gigafactoría a la instalación de una planta de energía solar. El cambio es imparable, y quien no se suba al tren se quedará fuera del mercado.

La ciudadanía y las entidades son también otro agente importante, con un 22%, y por eso las administraciones debemos ayudar a que las personas privadas den el paso, como hicimos con la rebaja del IBI por instalación de placas. Y por supuesto es imprescindible la realización de campañas de concienciación que permitan reflexionar, tomar conciencia y querer contribuir al cambio. Así pues, este llibret se convierte en una muy buena herramienta para contribuir al cambio. Porque el cambio de mentalidad empieza en pequeñas acciones, y en estas páginas se aborda la sostenibilidad desde distintas miradas.

Y así, sin quererlo, encontramos que la definición de sostenibilidad no deja de ser otra cosa que la manera de satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. Y por eso, la sostenibilidad es futuro.

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