Volver al blog 5 de marzo de 2025 · Por Teresa Aparicio Matallón (Profesora, fallera y Fallera Major FJFS 2025)

Pienso en fallas y soy feliz

Pienso en fallas y soy feliz

El 25 de mayo de 2024 fue la primera vez que recorrí ese camino mágico. Lo hice emocionada, pensando que quizá la próxima vez que lo hiciera sería vestida de fallera.

Quién me iba a decir que en menos de veinticuatro horas recibiría esa llamada que llevaba tantos años esperando, y que una explosión de energía mezclada entre llantos y alegría me recorrería por dentro. De repente sonó una traca, y el tabal y la dolçaina sonaron en la calle. Y entre abrazos, saltos de felicidad plena y bailes celebramos que este año sí, que por fin mi sueño se había hecho realidad.

Esa semana fue muy intensa, preludio de todo lo que vendría después. Con nervios por conocer a las que compondrían mi corte de honor, que no podría ser más perfecta, porque como siempre digo, se llama así por el honor de tenerlas a mi lado. Con ellas las cosas positivas se multiplican por siete y las penas se desvanecen mágicamente.

En este tiempo que ha pasado hasta ahora he sentido diversas emociones como fallera mayor de Sagunto.

He sentido tristeza y nostalgia, porque personas que quería mucho ya no están físicamente aquí para disfrutar de aquello que tanto habíamos soñado juntas. Y digo físicamente porque las siento en cada paso que doy.

He sentido miedo cuando miraba el pronóstico meteorológico y sabía que existía la posibilidad de que la exaltación no se hiciera en el Teatro Romano.

También un poquito de ansiedad al ver la gran cantidad de cosas que tenía que preparar en poco tiempo mientras la agenda se llenaba de actos y eventos, aunque con una buena organización y un gran trabajo en equipo se controla. Y si además un colibrí, augurio de buena suerte, revolotea cerca de ti, contagiándote su inocencia y alegría, sabes que nada podrá salir mal.

Este año mi vida está regida por la alegría, porque si pienso en fallas y soy feliz, representarlas es, además de una gran responsabilidad, un sueño hecho realidad.

Ser consciente de que será tan efímero como las fallas hace que quiera exprimir mucho más cada segundo como fallera mayor de Sagunto, porque cada día que pasa es un día menos para la plantà, y este año es la primera vez en mi vida que no cuento los días que faltan para las fallas.

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