Fiestas de las regiones: cantos diversos de unión y de fusión

Pronto se cumplirán 100 años de la primera plantà de la Falla Luis Cendoya en un Port de Sagunt que, ya en aquellos días, oía sonar en pequeñas rondas improvisadas y celebraciones familiares los acordes de la jota aragonesa. Esta diversidad cultural define, un siglo después, las tradiciones y gentes que poblamos el núcleo porteño: no más de 100 metros separan el casal de nuestra falla del Centro Aragonés, y muchos de nuestros falleros tienen, por segunda o tercera generación, raíces aragonesas.
En 1927, los aires regionales impregnaban la música popular del momento. La canción regional, precursora de la canción española, incluía melodías de arraigo popular de diferentes regiones: cant d'estil, jota aragonesa, flamenco, asturianadas... Toda esta música de raíz tradicional convivía y compartía éxito con la canción regional en los escenarios teatrales, en los catálogos de la industria discográfica y, pronto, también en los programas de radiodifusión y los primeros grandes éxitos del cine sonoro.
Las muestras de bailes populares españoles y los espectáculos basados en músicas tradicionales, entre ellos La Fiesta de las Regiones de Miguel Asso, se convirtieron en un espacio de convivencia para artistas de los distintos géneros folclóricos representados (especialmente valencianos, aragoneses, flamencos y asturianos). Sobre esta diversidad de tradiciones musicales se construyeron puentes de unión que acercaron a estos artistas a explorar, interpretar y grabar otros cantos ajenos a su espacio artístico convencional.
El objetivo de este artículo es poner de relieve la convivencia y relación de dos cantos de raíz popular, el cant d'estil valenciano y la jota aragonesa, de gran popularidad entre los años 20 y 30 del siglo pasado, a través de cinco destacados intérpretes de estos cantos de tradición: la Perla del Ebro, el Ceguet de Marjalenes, Conxa y Carmen Tamarit y el Xiquet de Pedralba.
Antecedentes y contexto. El cuplé, género de gran éxito en la escena española entre 1890 y 1920, se vio desplazado a principios de los años 20 por la canción regional, que acabó sustituyéndolo en el gusto del público en la década de 1930. Entre las intérpretes más destacadas del cuplé y la canción regional encontramos artistas valencianas que grabaron temas con jotas aragonesas, así como artistas aragonesas que incluían en su repertorio canciones inspiradas en melodías tradicionales valencianas. Entre las aragonesas, Ofelia de Aragón (Jacinta Roy Yagüe, 1889-1980), diva de la jota en los años 30 y pionera en llevar la canción regional a los escenarios, grabó e hizo un éxito de piezas dedicadas a Valencia. La valenciana Pilar García, por su parte, interpretó jotas aragonesas y canciones que aludían a distintas regiones españolas, y antes que ella, otra valenciana, Encarnación Santiesteban «La Rubia», fue pionera en grabar jotas aragonesas para fonógrafo y gramófono en el cambio de siglo.
En esta época de auge de la canción regional florecieron iniciativas escénicas que tenían como eje vertebrador las diversas tradiciones musicales españolas, como las muestras de bailes populares que desde 1891 se presentaban en la Fira de Juliol de Valencia, o los espectáculos publicitados como Fiesta de las Regiones o Fiesta Española. Miguel Asso (1886-1936), reconocido intérprete y maestro de la jota aragonesa, fue un destacado empresario de espectáculos que recorrió gran parte de España con su Fiesta de las Regiones entre 1916 y 1927, incluyendo en su compañía a los más destacados artistas de cada región representada (Valencia, Aragón, Andalucía y Asturias, entre otras). No es de extrañar que la convivencia de estos artistas propiciara un aprendizaje mutuo en géneros que, sin ser su terreno habitual, resultaban de interés para el público de la época.
Jacinta Bartolomé (1902-1993): una baturra para el cant d'estil. Nació en la calle Boggiero de Zaragoza. Su familia regentaba una frutería donde la oyó cantar Pilar Gascón (1900-1930), máxima figura femenina de la jota cantada en los años 20, que la invitó a tomar lecciones con ella. Cuando Gascón tuvo que atender sus compromisos artísticos, continuó su aprendizaje con Miguel Asso, con quien recorrió gran parte de España cantando, bailando y tocando con soltura la guitarra, la bandurria o el guitarrico. Actuó en Valencia durante los años 20 y principios de los 30 con motivo de la Fira de Juliol, integrada en la compañía de su maestro junto a relevantes artistas del cant d'estil. Gracias a la convivencia con ellos y a su propio talento, aprendió a interpretar este género valenciano con tal acierto y ortodoxia que el investigador Carles Pitarch la señala en 2009 como la única intérprete no valenciana del panorama artístico español que logró cantar bien las valencianas, con versos de bella factura atribuidos a su maestro Miguel Asso. Llevó el cant d'estil vestida de valenciana al espectáculo Mujeres y flores de España de Raquel Meller, representado durante once meses seguidos en el Théâtre de la Cigale de París, y ya retirada de los escenarios y dedicada a la enseñanza, siguió interpretándolo en privado para sus alumnas más cercanas. Tras la muerte de Asso en 1936 cantó en el frente para las tropas, y finalizada la contienda se retiró de los escenarios; fue profesora de canto en la Escuela Oficial de Jota de Zaragoza entre 1950 y 1980.
Conxa (1902-1968) y Carmen Tamarit, el Xiquet de Pedralba (1889-1940) y el Ceguet de Marjalenes (1888-1940): cuatro valencianos para jotas aragonesas. Un lustro antes de que la Perla del Ebro registrara sus grabaciones de cant d'estil, cuatro cantantes valencianos grabaron, en un par de discos, siete jotas aragonesas.
Conxa nació en Castellar, en un hogar de labradores, y desde muy temprana edad acompañaba a su familia a los mercados cercanos para vender lo cultivado por su padre y su hermano. Creció escuchando cantar valencianas y albaes en su propia familia y en la huerta de Castellar. Aunque no se dedicó profesionalmente al canto, «cantaba con una voz cumplida y un estilo peculiar que la acreditan como una buena cantante» (Pitarch, 2009), y aceptó grabar algunas placas con cants d'estil y albaes que se comercializaron en la segunda década del siglo XX para dos compañías distintas, Gramófono-La Voz de su Amo y Odeón. Se casó en 1927 con Pepe «El Flare», en Castellar, y desde entonces se la conocería como Conxeta la del Flare. Después de la Guerra Civil no volvió a entonar el cant valencià hasta su muerte. De su compañera Carmen Tamarit apenas existen datos biográficos, aunque las reseñas hemerográficas relatan una actividad artística entre 1923 y 1930 formando pareja con el Xiquet de Pedralba y el Ceguet de Marjalenes. Las hermanas Tamarit grabaron dos jotas aragonesas interpretadas con cierta heterodoxia, acercando la jota a su manera de interpretar el cant d'estil, con un gusto exquisito; en una de ellas, según describe Pitarch, imprimían a los versos un carácter afandangado propio del cant d'estil.
Josep Quiles Alcaide, «el Xiquet de Pedralba», nació en Pedralba y, tras quedar huérfano a los ocho años, trabajó en el campo hasta que a los quince se trasladó a Valencia, donde trabajó primero como jornalero en la huerta -aprendiendo allí el cant valencià- y después en un horno del barrio del Carmen. Sus buenas cualidades vocales le permitieron profesionalizar su afición y pronto alternó con la mítica pareja Maravilla-Carabina, integrándose después como cantador en el cuadro de baile dirigido por Enric Vicent junto a otros cantadores de renombre. Fue después un cantador muy solicitado por distintos cuadros de baile, que le llevaron a cantar en Londres y en París, así como ante Alfonso XIII. Actuó con gran éxito y popularidad en los entreactos del cine mudo en numerosos teatros de Valencia, mostrando su buen hacer no solo en el cant d'estil sino también en otros cantos regionales españoles como el flamenco y la jota aragonesa. Tras perder la voz trabajó para el Ayuntamiento de Valencia antes de retirarse a Pedralba, donde murió. Grabó discos de pizarra con diversos cants d'estil para Odeón y la Compañía del Gramófono, además de cantes flamencos y jotas aragonesas, entre ellas una jota de ronda popular en la época que interpretó con ortodoxia y buenas maneras, con versos costumbristas sobre un pretendiente que se descalzaba las alpargatas al pasar junto a la puerta de su amada para no hacer ruido y no ser descubierto por sus padres.
Miquel Marco Sanchis, «el Ceguet de Marjalenes», nació en 1888 en el barrio valenciano de Marxalenes, donde vivió buena parte de su vida. Creció escuchando cantar valencianas a su madre y a su hermana y mostró desde niño buenas aptitudes para el canto. Poco después de volver del servicio militar en el norte de África, a los 25 años, quedó ciego por una subida de tensión ocular; fue entonces cuando empezó a dedicarse a interpretar el cant valencià y otras canciones de moda, acompañándose él mismo a la guitarra, además de contar anécdotas y recitar romances como medio de subsistencia. Así lo descubrió Enric Vicent, que lo incorporó como cantante en su cuadro de baile; después participaría en otros cuadros artísticos llevando el cant valencià a todos los rincones de España. Fue uno de los cantantes más populares de su época, destacando también como versador, y su fama despertó el interés de las principales compañías discográficas, que grabaron de su voz cant d'estil, albaes, jotas aragonesas, cantes flamencos y romances recitados. Grabó dos jotas de estilo de gran popularidad en los años 20, a las que aplicó coplas de aire humorístico muy del gusto del público de la época -entre ellas una que jugaba, con retranca, con la estampa de un grupo de hombres calvos entrando en la iglesia-, además de una jota de ronda. Durante la Guerra Civil se refugió con su familia en Villamarxant, y murió en su domicilio de la calle Alta poco después de volver a Valencia al final de la contienda.
Y después... Con posterioridad a la época referida en este artículo, otros artistas se han aproximado al género popular de la región hermana. Pilar García Comeche «Pilareta» (1930-2017), uno de los máximos exponentes del cant d'estil en las últimas décadas, nunca dejó de interpretar la jota aragonesa con su Grup de Danses La Senyera. También Beatriz Bernad, una de las joteras más destacadas de la actualidad, dedicó parte de su trabajo Las Pilares (2015) al recuerdo de Jacinta Bartolomé. Y merece mención especial, por el maridaje entre ambos géneros, la Jota del Camí del trabajo Ja ve l'aire (2023) de Pep Gimeno Botifarra, en el que colabora la zaragozana Carmen País y donde ambos artistas interpretan a dúo diversas jotas y una tornada que imagina, con delicadeza poética, el viaje de una jota desde Valencia hasta Aragón, reflejo de un encuentro y una fusión entre dos músicas populares que, al fin y al cabo, son ramas de una misma raíz.