Esbozos para la nostalgia. El rastro de los primeros monumentos falleros de la Falla Luis Cendoya en la hemeroteca fallera (1927-1931)

Introducción
En los últimos fotogramas de la película El mago de Oz, su personaje principal, Dorothy, repite casi en trance la frase «no hay lugar como el hogar». Una afirmación que condensa el significado de lo que representa el hogar: un lugar de familiaridad, un lugar seguro, un lugar de origen…, todo eso puede ser la falla, un segundo hogar, un espacio en el que todo lo anterior puede tomar forma.
Y no hay hogar que no guarde, en algún recóndito rincón, entrañables recuerdos de quienes conviven en ese hogar y de quienes formaron parte de él y ya no están entre nosotros. Así, un desgastado álbum de cartón piedra, una lata de galletas de mantequilla o, incluso, una vieja caja de zapatos pueden convertirse en el improvisado cofre de un preciado tesoro en forma de fotografías antiguas que hablan de nuestro pasado y despiertan en nosotros una infinidad de «emOZiones» entre las que prevalece la nostalgia.
Pero en ese cofre casi siempre escasean los recuerdos más remotos, y cuando queremos saber más de quienes nos precedieron nos vemos obligados a aventurarnos en una ardua tarea investigadora para rastrear nuestros orígenes. Tarea que puede depararnos gratas sorpresas o puede descubrirnos que el irremediable paso del tiempo ha ido difuminando las huellas de nuestro pasado.
Es sabido por todos que la tradición fallera en Sagunto tuvo sus inicios en el primer monumento que nuestra comisión, entonces llamada Falla Luis Cendoya, plantó en el número 52 de la calle Poeta Llombart del Port de Sagunt en marzo de 1927, hace ya casi 100 años. Por tanto, rastrear los primeros pasos de nuestra comisión supone remontarse a los orígenes de las fiestas josefinas en Sagunto y en el Camp de Morvedre.
1926. Antecedentes
Si bien todos aceptamos que 1927 fue el año en que se inició la tradición fallera en Sagunto, los trabajos de Emili Llueca nos informan de un antecedente en 1926. Dos amigos, vecinos del Port de Sagunt —Antonio Blasco Sanjuan, natural de Estivella y trabajador de los Altos Hornos, y Francisco Cervantes López—, interesados en conocer de primera mano el mundo de las fallas, adquirieron varios elementos («una olla y un buñol») en una visita a un taller fallero de Valencia que, tras ser plantados en la calle, fueron quemados el día de San José de ese año 27, en lo que supuso el bautismo fallero del núcleo porteño. Lamentablemente no existe ningún documento gráfico de esa improvisada falla, que fue la chispa que prendió la llama para la fundación de la primera comisión fallera del Port de Sagunt al año siguiente, por parte de los dos promotores de la fiesta, a los que se sumaron varios amigos y vecinos.
1927. El primer monumento fallero en el «Port de Molvedre» y el primer intento segregacionista
El nacimiento de la fiesta fallera en Sagunto coincide con el primer intento segregacionista por parte de un grupo de vecinos que, en 1927, pretenden la segregación del núcleo porteño. Así, no es de extrañar que la primera falla, plantada en la calle Poeta Llombart, denunciara las principales carencias del Port y reflejara el estado de abandono de sus calles.
Un llibret de autor anónimo, de 16 páginas de extensión con publicidad incluida, relata la «explicación y relación de la Falla de la calle del Poeta Llombart», haciendo una extensa crítica a la situación del barrio: la falta de urbanización, el alcantarillado, los pestilentes olores del matadero situado en el mismo barrio, la falta de iluminación eléctrica en las calles… Complementa la información aportada por el llibret la publicada por Senent Llácer en su artículo «Tradició fallera», publicado en El Port – Butlletí del Front de Joventuts, en el número 16 del 5 de marzo de 1955.
Entre los recuerdos gráficos más preciados de nuestra comisión fallera se encuentran dos fotografías en las que aparece retratado el primer monumento plantado en el año de su fundación. En ambas, desde diferentes perspectivas, se puede apreciar que presidía la falla la figura de un laminador sobre el cuerno de la abundancia, del que salían los hierros laminados que representaban el orgullo de los habitantes del Port de Sagunt.
La revista Pensat i Fet, publicada en marzo de 1927 con una bonita portada de Mariano Benlliure, incluye el esbozo de la Falla del Port del Molvedre y su lema «Si vas al Port de Molvedre, per a poder transitar te la vas a vore negre» (si vas al Port de Molvedre, para poder circular la vas a ver negra). Aunque tal publicación no ofrece información sobre el artista de la falla, sabemos por Llueca (2002) que fue construida por los miembros de la comisión, capitaneados por Antonio Blasco, y que los trajes de los ninots fueron confeccionados por las esposas de estos. Además, esa misma fuente nos revela que Francisco Cervantes fue el autor de los bocetos y la crítica.
1928. ¿Un paréntesis?
La falta de documentación de archivo, junto con la inexistente evidencia gráfica, nos impide asegurar que en 1928 se plantara un monumento por parte de nuestra comisión.
En la edición de la revista Pensat i Fet de 1928 se publicaron un total de siete esbozos de «Las Fallas de los Pueblos» (Villamarchante, Mislata, Burjassot, Gandía y Godella), pero no se hace ninguna referencia en toda la revista a ninguna falla de Molvedre o Port de Molvedre. Por su parte, la revista El Fallero incluyó en su edición del mismo año hasta 74 esbozos de fallas, entre los que se encontraban los de las localidades de Villamarchante, Mislata, Gandía o Burjassot, sin incluir ninguna mención a una falla que pueda relacionarse con Sagunto y/o el Port de Sagunt.
Tales circunstancias nos pueden invitar a pensar que en 1928 pudo darse un paréntesis y que no se constituyó la comisión y/o no se plantó monumento fallero. Aunque la ausencia de una evidencia gráfica en forma de esbozo no es concluyente, dado que estas revistas no incluyen sistemáticamente en todos sus números todas las fallas plantadas en todas las localidades.
1929. Las primeras menciones a la falla Luis Cendoya y su programa de fiestas
Entre las revistas falleras publicadas en 1929 encontramos dos evidencias gráficas de que se plantó una falla en el Port de Sagunt bajo el lema «Futbol, trens i tranvies, la cuestió de tots els dies» (fútbol, trenes y tranvías, la cuestión de todos los días), realizada por la propia comisión.
Mientras que la revista Pensat i Fet, en este número de 1929, se refiere a nuestra comisión como Port de Molvedre, la revista El Fallero es la primera que menciona la denominación de la Falla como Luis Cendoya.
Tal denominación es utilizada de nuevo ese mismo año por el periódico Las Provincias, que en su número 19.583, del 14 de marzo de 1929, informa de la consolidación de la fiesta fallera en el Port de Sagunt y de la programación de esta por parte de la Comisión: «Notas del Port. LA FALLA. Parece que va tomando carta de naturaleza la tradicional fiesta de las fallas, típica y de puro linaje valenciano, y tiende ya a constituir un festejo regional, en el que los pueblos toman parte muy activa. Siguiendo las mismas costumbres que en Valencia, un grupo de amigos y vecinos de la calle Luis Cendoya han tenido la constancia (aparte del buen humor) de dedicarse durante todo el año a la difícil tarea de recaudar fondos en esta barriada, lo suficiente para montar una falla, y al mismo tiempo celebrar en su honor unas fiestas.»
Para que el público pueda darse cuenta de lo que piensan hacer los falleros, el periódico daba un avance de lo que pudiera llamarse el programa de la falla durante los días 17, 18 y 19: el domingo 17, al alba, gran diana por una banda-murga con gran disparo de morteretes; el lunes 18, diana por la banda que dirige don Ambrosio San José, reparto de dulces y tortas a los socios, cercavila, baile en la plaza Luis Cendoya y una bonita traca de colores a medianoche; y el martes 19, diana, baile amenizado por la banda Sota y Aznar, cercavila, gran concierto y, a medianoche, el disparo de la segunda traca de colores, cuyo final sería prender fuego a la falla, dándose por acabados los festejos.
1930. La consolidación de la fiesta fallera en el Port de Sagunt
En 1930, cuatro años después de la fundación de nuestra comisión, tenemos constancia de que se plantó un nuevo monumento fallero. La revista Pensat i Fet publicó el esbozo de la falla del Port de Molvedre, aunque no aportó información sobre el lema ni sobre el artista fallero encargado del monumento. Llueca (2002) atribuye la construcción de la falla a Carmelo Roda en sus talleres de Valencia —artista fallero, pintor y constructor de carrozas con talleres en Valencia, que tiene dedicada una calle en la Ciutat de l'Artista Faller—, de manera que es posible que la contratación de un artista profesional supusiera un salto cualitativo frente a los dos monumentos anteriores (1927 y 1929), que fueron elaborados por la propia comisión, aunque los capitaneó Antonio Blasco, quien tras estas primeras experiencias —probablemente en Estivella en 1924 y en nuestra comisión en 1927 y 1929— se dedicó al oficio de artista fallero.
Por otro lado, Llueca asegura que la falla de 1930 se plantó en la calle Teodor Llorente. Así pues, aunque en 1929 la comisión ya era denominada Falla Luis Cendoya, son varias las ubicaciones en las que se plantaron los primeros monumentos en aquellos años iniciales: Poeta Llombart (1927), Teodor Llorente (1930) y el cruce de Luis Cendoya con Conde de Romanones (1931) —actual plaza Primer de Maig que, en abril de ese mismo año, tras la proclamación de la II República, pasó a llamarse plaza de la República—.
1931. La primera fallera mayor, la falla de la polémica y su alternativa
El ejercicio fallero de 1931 contó con la primera fallera mayor de la comisión de la que tenemos constancia hoy en día. Las Provincias, en su número 20.014 del 26 de noviembre de 1930 (se sobreentiende que fue nombrada en noviembre de 1930 para las fallas de 1931), recoge en su portada, acompañada de una fotografía, la noticia del nombramiento de la señorita Bienvenida Alcaide como reina de la Falla Luis Cendoya: «Bienvenida Alcaide. Hermosa señorita que, por la comisión de la falla de la popular barriada de la Calle Luis Cendoya, y ante un jurado, ha sido elegida reina de la misma.»
La revista Pensat i Fet publicó en su edición de 1931 dos esbozos: Sagunt-Port y Sagunt. Sabemos que el esbozo de la falla llamada Sagunt-Port corresponde a un monumento cuya plantà no autorizó la corporación municipal a la comisión, por considerarlo ofensivo para la ciudad. La falla, tal como refieren Martín (1990) y Llueca (1996), estaba de nuevo dedicada a las carencias de las calles del núcleo porteño y retomaba, con fuerza, el mensaje segregacionista. El motivo principal de la falla era un hito de separación de términos con el escudo del nuevo poblado levantino, coronado por el casco del dios Mercurio, cuya crítica hizo pensar a las autoridades municipales que la imagen se refería no tanto al progreso que la segregación podría suponer para el Port, sino a considerar a los saguntinos como negociantes, lo que se interpretó como una ofensa para la ciudad.
El esbozo de la falla llamada Sagunt de la revista Pensat i Fet coincide con el publicado por la revista El Fallero en el número de 1931 bajo el nombre Poble de Molvedre, y con un esbozo que se conserva en el archivo municipal de Sagunto. Esta falla fue construida por Carmelo Roda con el lema «El poble anhela millores que bé es mereix, senyors» (el pueblo anhela mejoras que bien se merece, señores), con una crítica al estado de abandono del Port en cuanto a lo urbanístico, la iluminación y el problema del agua potable como asunto central. De manera que la crítica seguía centrada en las carencias del núcleo porteño, pero alejada del mensaje segregacionista de la propuesta inicial.
Después de 1931… Primera falla en Sagunto (1932) y el auge de las fallas infantiles en los años previos a la Guerra Civil (1934-1936)
Durante el siguiente lustro, entre 1932 y 1936, no se encuentran en las revistas falleras exploradas evidencias gráficas de la plantà de fallas en el núcleo porteño. Pensat i Fet publicó en 1932 el esbozo de la primera falla del núcleo histórico de Sagunto, promovida por la Sociedad Vitivinícola saguntina y presidida por Vicente Andrés Cerveró. El monumento, construido por Blasco y Cervantes en unos talleres del Port, versaba sobre la invasión de los cartagineses a la ciudad de Sagunto y la proclamación de la Segunda República; se plantó en el Camí Reial frente al Ayuntamiento y contó con un llibret redactado por el poeta saguntino Manuel Graullera. Por otro lado, el suplemento del Mercantil Valenciano «Los chicos», dedicado a las fallas infantiles, informa en varios de sus números entre 1934 y 1936 de la actividad fallera en Sagunto (Falla Pacheco-Sant Miquel en 1934, Falla «La Colilla» en 1934-1935, y Falla Santa Anna en 1936) y en el Port (Falla Port de Sagunt, plantada en la calle Teodor Llorente en 1935-1936, y Falla Poeta Llombart i Cases de la Companyia en 1936). No obstante, este capítulo de la historia fallera excede el objetivo de este artículo y deberá abordarse en futuros trabajos de investigación.
A modo de conclusión…
Este trabajo de investigación, además de engrosar nuestro álbum de recuerdos con los «esbOZos» de nuestras primeras fallas, nos ha permitido esclarecer algunos datos de nuestra comisión: que fue denominada casi desde sus inicios como Falla Luis Cendoya; que plantó monumentos falleros en, al menos, cuatro ejercicios de su primer lustro, obra de los artistas Blasco y Cervantes (1927 y 1929) y Carmelo Roda (1930 y 1931); y que plantó en diferentes ubicaciones del barrio en estos primeros años: Poeta Llombart (1927), Teodor Llorente (1930) y el cruce de Luis Cendoya con Conde de Romanones (1931).
Y, además, hemos podido conocer qué actividades se programaban en las fallas de 1929 y ponerle rostro a nuestra primera fallera mayor de 1931. Futuros trabajos podrán ayudarnos a reconstruir la historia de nuestra ya casi centenaria comisión fallera.
Dedicatoria
A Amado Vicente García, entusiasta e histórico fallero, apasionado de su querida Falla Luis Cendoya. Las últimas líneas de este artículo se escribieron la tarde del sábado 7 de diciembre de 2024, tras la despedida de Amado, en un día triste para nuestra comisión.
Fuentes principales: revistas falleras El Fallero (Valencia, 1927-1931) y Pensat i Fet (Valencia, 1927-1932); el diario Las Provincias; y los trabajos de E. Llueca Úbeda («Els intents segregacionistes del Port de Sagunt 1926-1996», 1996, e «Història de les falles en el Camp de Morvedre 1927-2002», 2002), J. Martín («Urbanisme i arquitectura industrial en Port de Sagunt 1902-1936», 1990) y J. Senent Llácer («Tradició fallera», 1955).