EmOZionari faller: el abecedario de las emociones falleras

Las Fallas, como todo en esta vida, son un cúmulo de emociones, algunas de ellas buenas, otras malas, otras dolorosas, pero sin sentimientos y emociones las fallas no serían lo mismo. Las emociones, como los pensamientos o los sentimientos, son distintas para cada persona. Cada acto transmite ya no solo una, sino varias emociones, y no todo el mundo siente las cosas por igual. Por este motivo hemos pedido a varios artistas de nuestra tierra que representen lo que, para ellos y ellas, son las emociones falleras.
Alegría — Pau y Xavi Molina Pons
Un rayo de sol en el mes de marzo, el olor a pólvora, el sonido del tabal y la dolçaina son algunas de las cosas que nos provocan una gran alegría fallera, una de las emociones que más nos llenan durante todo el ejercicio fallero. Las fallas son una fiesta que, precisamente, transmite esta alegría por las calles: las cercaviles, ver los impresionantes trajes de falleras y, cómo no, las fallas, obra de los artistas que invaden nuestras calles durante la semana grande de la fiesta josefina, una fiesta donde la alegría llena nuestro corazón fallero.
Ansiedad — Elena Martínez
Las fallas no están exentas de malas emociones. La ansiedad se vive en el mundo fallero de muchas formas distintas: el indumentarista que tiene que trabajar horas y horas para acabar los trajes que tenía previstos, el artista fallero que en las últimas semanas de febrero redobla sus esfuerzos para terminar el trabajo, o aquella fallera que llega tarde a un acto porque no ha podido empezar a vestirse antes por diversas circunstancias. La ansiedad es parte de nuestros sentimientos, pero desaparece una vez hemos conseguido aquello que nos ha causado algún quebradero de cabeza.
Ilusión — Laia Arnau
La ilusión fallera es la ilusión de las primeras veces: tu primer traje de fallera, la primera vez que tiras un cohete a la calle, la primera vez que participas en un desfile o subes por la rampa el día de la presentación. La ilusión de ver a tu hijo o hija disfrutar de la fiesta fallera, ir al taller del artista fallero a recoger las piezas de la falla que podrás ver plantada en tu plaza, o la ilusión de poder ofrendar a la Virgen de los Desamparados. La ilusión, esa emoción que nunca debe perderse en las Fallas, porque la ilusión nos hace querer ser mejores y luchar por mejorar nuestra fiesta.
Orgullo — Alba de Luna
En el ADN fallero, la solidaridad es una de sus partes más importantes. El colectivo fallero siempre está del lado de quien más lo necesita, como se ha demostrado tras la DANA que azotó nuestro territorio el pasado 29 de octubre. Desde el día siguiente a esta tragedia, los casales falleros se llenaron de solidaridad. Falleros y falleras no solo hicieron donaciones para llevar a las zonas más afectadas, sino que además acudieron a esos municipios afectados a ayudar a limpiar, a ayudar a las personas que peor lo estaban pasando, demostrando, una vez más, el orgullo de pertenecer al colectivo fallero.
Miedo — Susana Calzadilla
La lluvia y el viento son los grandes enemigos de las Fallas. Hay un dicho dentro del colectivo fallero que dice que «las fallas siempre se han de bautizar», haciendo referencia a que las piezas del monumento siempre suelen mojarse en algún momento… pero se han vivido algunos años en los que el tiempo no ha acompañado y las fallas han sufrido muchos daños por el viento y la lluvia, llegando alguna de ellas a caerse una vez plantadas. Este es el mayor miedo de los falleros y falleras, y de los artistas, porque el final de una falla es el fuego, no la caída por el mal tiempo.
Sorpresa — Eureka Soluciones
La sorpresa es una de las emociones más bonitas que una persona puede sentir. Sorpresa es recibir la noticia de que serás representante de tu falla. Sorpresa es cuando entras en el taller del artista fallero y ves que el boceto que te sabes de memoria desde hace meses ya es una realidad. Sorpresa es recibir un premio al esfuerzo realizado por tu comisión durante todo el año, y sorpresa es cada una de las vivencias que, a lo largo del ejercicio, puedes sentir como fallero o fallera. Hay sorpresas buenas y otras malas, pero en el mundo fallero abundan mucho más las primeras que las segundas.